sábado, junio 08, 2013

RAIBAN NOVENO

La humedad recorría el rostro de Raiban, mientras se acercaba lentamente el frió de la noche, sus dedos sangraban un color negro con garrapatas. Agusanadas sus carnes, no quería mirar, caminaba hacia un horizonte con los ojos hinchados de tanto llorar, sin lágrimas, contenido, un llanto contenido que se convertía en veneno, pus o muerte tal vez.- Estaba enojado como de costumbre. No era novedad que la cosa mas mínima lo irrite ya que su amargura había llegado a la cronicidad, sin remedio ni anti psicótico.
 Aun, con sus desordenes de personalidad y emoción, rabian quería morir. Pensaba, como lo haría, de hecho, ya estaba muriendo, solo en el bosque, entre arboles que lo miraban con lastima, y le recordaban a su madre, a su padre, o algo que le haya dado la luz, quería acabar con su desgracia.
Pensaba como el tiempo y la vida no valían la pena, solo para seguir pudriéndose en su existencia cuestionada.- Pensaba y miraba sus zapatos café oscuro, rotos, después de tantos años de uso. Agradeció por un momento no tener esas alucinaciones que lo llevaban a destrozarse la carne de los brazos con la cortapluma del vecino que encontró en el basurero.- Era de color rojo y decía “Para ti hermano, con cariño”. Otra vez la nostalgia se apodero, y pensó incoherencias, se pregunto si tenía hermanos, creo que sí, pero no los recordaba. Solo quería morir y destrozarse, romperse el cráneo en una piedra y ver como la sangre tibia acariciaba su rostro, como la única caricia que jamás tuvo.-
Pensó, ¿qué le faltaba para terminar su vida más desgraciadamente? Se dijo, he sido lo suficientemente desgraciado ya.- De pronto, de su entrepierna sintió un liquido caliente, sus pantalones se rasgaron sin motivo, sus piernas comenzaron a hincharse, sus venas de color azul sobresalían asquerosamente a punto de estallar, lo hicieron, a través de las costras que nunca cicatrizaban hace mas de 10 años.- pensó, me dejare llevar, esta vez, no me resistiré y dejare que mi mente me mate y ver qué sucede después, comprobar si efectivamente existía un túnel o un más allá como habla toda la gente.-
Lentamente y como un sueño se veía a través de él, destruyéndose, hinchándose, sus viseras relucientes en su tráquea y a través del ombligo, dolían, pero no era consciente de ello, ya no le importaba.-
Unos brazos invisibles, tomaron su piel y los despellejaron, expulsándose brutalmente todos sus adentros.- La escena era lenta, una piel rasgándose, sangrando como una tubería rota, su columna se partió en 3 partes, sus trozos repartidos por todo el bosque, sus piernas aun ligadas a su tronco, estaban unidas solo por un hilo que las sostenía.-
Raiban vomitaba, era verde, era sangre, y pérdida de existencia.- Sentía como la vida se le iba, más bien la energía de su cuerpo, aun así, era tan desgraciado que ni la muerte lo quería, había sido escupido cientos de veces por el infierno y no podía morir.-
Su cuerpo agonizante, temblaba tibio, un perro lamia las carnes y la sangre color negro que salía de su abdomen e intestinos.- De pronto, el cachorro con ojos de lastima lo miro, y lamió su rostro, no paraba de hacerlo, aparentemente, el sabor de su cabeza le había gustado, pero no quería devorarlo. Se acostó a su lado y lo cubrió con su cuerpo.- Sencilla y extraña compasión por tal maldito engendro.-
Un color extraño despejo sus ojos, era azul, luego verde, finalmente rojo, despertó, con una extraña nube en sus ojos y a su lado, una seria de personas, observándolo, otros tocándolo y no sentía nada, había caído del noveno piso y no recordaba nada, ¿Se trataba nuevamente de ese sonambulismo psicótico y suicida que intentaba arrebatarle lo único valioso que tenia. Su vida.
Raiban analizo y se dijo, ¡otra vez, sueños entre sueños, escenas sobre escenas que desconozco y me pierden. Quiero sanarme, quiero sentir, quiero vivir, ya no quiero morir!. Era su yo, era su oscuridad que lo dormía y le mostraba un mundo sin límites, lleno de atrocidades y pérdidas de límites corporales.
Observo sus manos, estaban blancas por primera vez, abrió suavemente los ojos de su alma y se vio en una cama, con un cobertor azul pastel y sábanas blancas con bordados y encajes beige. Olía delicioso, estaba limpio, sin heridas, sin costras y sus intestinos estaban en su lugar.- Inhalo profundo y miro a su alrededor, una casa sin paredes y con sus cama entre los árboles. A lo lejos, el mar lo saludaba con dulzura. La brisa del viento acariciaba su oído, y le llevaba todo el aroma de la paz. Sintió sus ojos, sabia que ya no veían  pero tenia en su interior, un algo que le mostraba el mundo de colores, no era necesario ver, porque veía de otra forma.
Su alma, todo lo que proyectaba era su alma, a mitad de camino para sanar.- Sabia que se debía convivir con el mal y con lo oscuro y que ello, siempre volvería solo para que sepa que está ahí aunque ya no exista, aunque él ya no exista…

2 comentarios:

Anónimo dijo...

hola

Anónimo dijo...

nueve días hacían falta